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jueves, 5 de mayo de 2011

El disco que no esperábamos (ya no debería sorprendernos)


Angles - The Strokes.

Cada vez que se escucha un nuevo disco de The Strokes es inevitable no remitirse al Is this it, su primer disco. Es inevitable preguntarse si esta vez superarán la calidad de ese gran disco debut del año 2000 que los llevó a ser llamados “los salvadores del rock”. Y es que The Strokes no solo fue la renovación de la industria de la música, paradójicamente, con un sonido vintage, sixities; sino también significó en algún sentido una renovación cultural. El look apostaba a eso: peinados, accesorios y ropa de tono sesentero y setentero. No solo la música era cool sino también la actitud. El mismo nombre de la banda traía reminiscencias a The Beatles, The Rolling Stones, The Doors, con el artículo “The” delante del nombre. The Strokes era una banda de garaje en una ciudad como New York, donde, paradójicamente no hay garajes. Detrás de ellos vinieron The White Stripes, The vains, Black Rebel Motorcycle Club, Yeah, yeah, yeah, y un largo etcétera venidos no solo de USA sino de Australia o Suecia. En el fondo creo que era una vuelta nostálgica a la contracultura de los sesentas, a la cultura hippie en el inicio de un nuevo siglo. Y se despertaría de ese sueño demasiado pronto con el 11-S.

Pero de esa fábula han pasado un poco más de diez años y Time isn’t kind to the cool. Luego del fallido y pretencioso First Impression of earth (2005), The Strokes apuestan por un disco breve, diez temas que apenas sobrepasan los 30 minutos. Algunos medios gringos e ingleses les han errostrado que se hayan demorado tanto en hacer un disco tan irregular como este. Resulta injusta la recriminación, en realidad solo se han tomado la mitad de ese tiempo. Recordemos los proyectos individuales que cada uno de los integrantes han tenido en los últimos años, el más mediático el disco solista de Julian Casablancas (Phrazes for the Young, 2010).

Para Rolligstone es un buen disco, le ha puesto cuatro estrellas de cinco, para algunos medios ingleses como BBC o The guardian, el disco es mediocre. Me apreciación está más cerca de esta última. En números, de las 10 canciones, rescato 4: “Machu picchu”, “Under cover of darkness” “Games” y “Life is simple in the Moonlight”. Aunque, en estos tiempos, siempre cae bien escuchar al menos un puñado de buenas canciones.

“Machu picchu”: Si eres peruano y esperas alusiones explícitas al pasado Incaico no te gustará. En realidad es más significante que significado. Lo fáctico es que el baterista Fab Moretti estuvo mochileando por Latinoamérica y pasó por aquín hace unos años. El sonido de esta canción es bien ochentero, sintetizadores y teclados le dan un toque de disco, pero el sonido es básicamente en clave de reggae. En ese sentido, tiene la influencia del disco debut de Casablancas, parece que ahora su fascinación en sonido y look va en esa dirección. Es una buena canción, pero no espectacular.

“Undercover of darkness”: No lo había notado, pero esta canción tiene mucho de “Someday”. Es la que más se parece a las canciones del Is this it. Ha sido el primer single del disco y parece que busca enganchar con los fans más conservadores de la banda. Es una canción divertida, se percibe el clásico contrapunteo de las guitarras de Valenci y Hammond, una guitarra acelerada de rasgueos nerviosos y otra más rítmica con pausas mientras se suceden solos afilados.

“Games”: tiene el espíritu ochentero de “Machu picchu”, pero es una canción de medio tiempo. Quizá la más melancólica y nostálgica del disco. En el coro, Casablancas grita una y otra vez: “living in empty world”. Hay un vacío, una vez más, nostálgico en la canción. Solo se oye una guitarra que se supedita a los sintetizadores y secuencias electrónicas. La batería es producto de esta. Una de las mejores canciones del disco. Un nuevo ángulo bien logrado en la banda. Quizá este sea el camino que ellos quieren encontrar.

“Life is simple in the Moonlight”: es una gran canción y quizá la mejor del disco. Sintetiza bien lo que fue y es la banda. La perfecta armonía entre el pasado rockero y el presente new age. El solo de guitarra es uno de los mejores que han hecho hasta el momento y esto no es poco decir, pues si algo ha caracterizado a la banda han sido sus excelentes solos.

Angles, como ha dicho Hammond, es un disco en el cual cada uno de los integrantes tieneun ángulo de percepción sobre la música en este momento. Por eso podemos pasar de canciones más rocanroleras a otras de espíritu new age; aunque también hay algo de la vanguardia de este siglo con You’re so right que parece una canción cantado por Tom York en el Kid A (Quizá esta sea la canción más fallida de todas). En fin, solo queda esperar que este año aterricen en Lima. Mientras tanto recordemos que el tiempo se destruye y a todos nos cambia, entonces, por qué a ellos también no.

martes, 22 de diciembre de 2009

Nostalgia de fin de siglo

Hace diez años existía una euforia matizada con cierto temor y expectativa por el nuevo milenio. De eso hace ya diez años. Y lo que más recuerdo de esa época no son las sensaciones sino las canciones que en ese momento formaban parte de mi banda sonora diaria, ya sea porque las escuchaba porque quería o porque fuera inevitable hacerlo (en el micro o en alguna tienda). Casi no recuerdo un olor particular de aquella época, 1999, y mis únicas galletas de Proust son precisamente las canciones y no las fotografías o cualquier otro medio de reproducción técnica.

El orden es una cuestión aleatoria



Telefonica, lamentablamente, hizo de esta un sonsonete repetitivo hace algun tiempo.



El desenchufado de Mana, como ceremonia del fin del matrimonio entre el rock en español y MTV. (El canal no envejece sino nostros)



Ella esta de moda.



Bella cancion del Salmon.



El playback y los años que no pasan en vano.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Una escucha aleatoria a propósito de Fuerza Natural.


Pertenezco a esa generación que atraviesa la recta de los veinte, que pasó de grabar casettes a descargar música en Ares, y que también de tanto en tanto, aunque escasamente, compraba CD’s originales. Así que no lo pensé mucho cuando pude descargar Fuerza Natural (el último disco de Cerati luego de “la burbuja en el tiempo” que significo la gira “Me veras volver”). Fui escuchando las nuevas canciones aleatoriamente, según cuan rápidas iban descargándose, y bajo el tamiz de los pequeños parlantes de mi PC. Este ejercicio tan contemporáneo me llevo a no tener una impresión adecuada: el disco me pareció soso, de una medianía que me sumía en el aburrimiento y la desilusión. Luego cambie un poco de opinión, ojo, tampoco creo que sea un gran disco.

Se puede pretextar que una buena canción suena bien donde sea y bajo cualquier formato, es cierto. M, una entrañable amiga, me comenta que en algunos foros (zonasdepromesas.com) se criticaba a favor y en contra del nuevo disco y que algún comentario agudo mencionaba la calidad del masterizado de Fuerza Natural. A partir de esto, la pregunta que surgía en mí es cuántos escucharon las nuevas canciones habiendo seguido el ritual de comprar el disco original. Y es que comprar un disco original daba paso a un rito que se va perdiendo y que incluso nunca calo en países pobres como Perú: situar el CD en la bandeja y dejar que fluya bajo la reproducción y potencia de unos parlantes adecuados y no bajo el formato empobrecedor del mp3, que borra todo surco de fineza (originalidad lograda por el masterizado). Además, toda la atmosfera auditiva podía ser acompañada, muy persuasivamente, por las novedades del diseño impreso del booklet en su conjunto.

Si bien, a disgusto de la mayoría de los músicos, hoy la música es gratis y se celebra a menudo, los oyentes hemos pagado un costo al dejar ir esa aura de aquel endeble ritual creado en el siglo XX con la reproductibilidad técnica. Creo que a pesar que lo afirmaba Benjamin, también se podía encontrar en la reproductibilidad técnica un halo sagrado (ahora era posible escuchar música en el espacio privado y no solo en el espacio público de los conciertos). Incluso hoy se siguen creando atmósferas sagradas. Entiendo lo sagrado como un espacio vitalizador que rompe con la rutina y la cotidianidad y nos aproxima a un espacio cargado de divinidad y de amor (a veces en su más puro estado): me veo descargando canciones, sin pensar en creaciones conjuntas ni formatos, y compartiéndolas hasta el amanecer.

En cuanto al disco, luego de ritualizar un poco el ambiente, tampoco tengo el animo de ir a una discotienda, de Fuerza Natural me ha gustado: “Desastre”, “Rapto”, “Cactus” y Naturaleza muerta”.

lunes, 25 de mayo de 2009



Hoy me enteré que el pasado 12 de mayo murió, a los 51 años, Antonio Vega, una de las voces de Nacha Pop. Mi morbo me llevó a saber las causas de su muerte: cáncer terminal de pulmón diagnosticado hace apenas un par de meses.
Vega había sido uno de los sobrevivientes de la llamada movida madrileña aunque hace años ya se lo veía demacrado, incluso en el 93 un grupo de cantantes editaron un disco homenaje llamado Ese muchazo triste y solitario: entonces ya se veía cerca el final del cantante. Pero Antonio volvía a volar Fenix.
Nacha Pop volvió el 07 y ese cuerpo demacrado mostraba cierta vitalidad. Mientras escribo esto descargo "Agarrate a mi María". Si bien esta canción pertenece a Los secretos, me gusta más la versión de Antonio. Aunque sus canciones también están allí, como “Lucha de gigantes”, que tuvo su rivaival con Amores perros. Un dato más, esta cancioón no fue la única que apareció en una banda sonora. Justamente “Agárrate a mi María” aparece en Caótica Ana, la última y desastrosa película de MedeM.